sábado, 13 de julio de 2019

Aquicito nomás


Esta semana fue una semana dura, junto con Pedro visitamos diferentes parcelas en varias comunidades. La tarea parecía simple en su descripción, bajamos en cada comunidad, revisamos aproximadamente cinco parcelas y nos vamos. Pero, había un secreto…

 ¿Dónde está tu parcela? Aquicito nomás Ingeniero.


Pedro iniciando el camino


Ese aquicito nomas no es el aquicito nomás en la bodega de la esquina. Ese aquicito nomás es un misterio, y puede ser una hora caminando, o dos, o tres, o cuatro o más. En nuestro caso no fue mucho, para llegar a la primera parcela fue un aquicito nomás de 1 hora de ida aprox. Pero imagínenme a mí, con unos kilitos demás producto del arroz y plátano, caminando en medio de la selva con un sol inclemente, las botas hundiéndose en el fango y de rato en rato encontrando un respiro en la sombra de los platanales, eso sí, a costa de ser presa fácil de los zancudos.  

Bueno, este gordito que por momentos más se parecía al niño de UP, monto su mochila al hombro y empezó a andar. Las rutas en diferentes días fueron extenuantes pero divertidas, y aun mejor enriquecedoras. Pedro hablaba y me mostraba los misterios de la selva, mientras yo escuchaba, aprendía y me concentraba en mantener el ritmo de respiración que me enseño mi profe de prepa Carlos del Carpio: inhala por la nariz, exhala por la boca.

En ese andar encontramos muchas cosas, nidos de tarántulas, orugas, que durante el día descansan en los troncos de los árboles para no convertirse en alimento de los monos y las aves, huellas en una quebrada, aparentemente de un tigrillo, hormigas corta hojas trabajando en filas disciplinadas, y pandillas de monos buscando alimentos en las copas de los arboles. Realmente fue una aventura, Pedro podía divisar cosas que, para mí, en ese concentrado andar, eran imperceptibles.



Tarántula
Orugas descansando en el tronco


Huellas de animal en la quebrada


Pedro una vez más me mostró que con conocimiento nadie se muere. Y la selva, salvaje pero generosa, también nos dio el alimento necesario para continuar nuestro camino. Raíz de árbol de bombonaje, si tienes sed comes la parte blanca y te hidratara, Yarina, fruta con agua reponedora y contextura que me hizo recordar las mini gelatinas que venden en los kioskos. Papa nativa silvestre, de dos clases morada y blanca, realmente deliciosas, parecían puré.


Comiendo raíz de bombonaje

Yarina
Papa silvestre morada





















En el camino también nos encontramos con otras frutas como la mangua, la guaba, la anona, de sabor exquisito parecido al de la chirimoya, y el macambo, cuya semilla luego de ser chupada se fríe y tiene un sabor parecido a la canchita. Así mismo nos topamos con otras plantas útiles como el barbasco, cuyas toxinas de la raíz se utilizan para pescar en el rio, y también recogimos el infaltable ají charapita para el almuerzo.



Macambo
Mangua




















Al llegar a cada huerta la abundancia era grande, había pijuallo, copoazu, palo rosa, que se usa para los perfumes más exclusivos, plátano, coco, aguaje, taperiba, cítricos y muchos más. Ya en las diferentes parcelas Pedro reviso el trabajo que venían realizando los comuneros y les dio consejos de cómo mantenerlas para obtener la mayor productividad posible. Estos consejos incluían como limpiar el suelo, como mantener el injerto sobre el patrón, a que plantas darles más luz o sombra, que elementos del entorno utilizar para abono, e incluso que plantas de la misma huerta podíamos usar como insecticida.



Taperiba




Después de una parcela, siguieron las otras, y al siguiente día lo mismo, yo tuve que abandonar algunas rutas, no quería atrasar a Pedro que era de paso ágil. Mientras el continuaba en su incansable andar, yo conversaba con la gente, quienes con su melodioso acento decían “El gordito ya está cansado” mis últimos respiros solo alcanzaban para sonreír, asentir con la cabeza, y seguir comiendo lo que me ofrecían.


Otro tipo de oruga inofensiva
Hormigas trabajando

viernes, 5 de julio de 2019

Hay Coco pa rato


Una semana más trabajando con CONAPAC, esta vez teniendo como tarea principal el desarrollo del proyecto agro. Se entregaron nada menos que un total de 450 cocos a 6 comunidades del Amazonas. Al acercarse la lancha, y hacer el llamado con la bocina, los primeros que salían eran los niños, la orilla se llenaba de felicidad y entregábamos dos cocos a cada uno para que nos ayuden a llevarlos. ¡¡ Es para sembrar, no para comer !! les decíamos mientras se reían y entusiasmados iban corriendo a las escuelas o huertas para iniciar la capacitación.




Esta semana se sumó Pedro Paucarpaja al equipo de CONAPAC, Ingeniero Agrónomo y experto en agricultura sostenible. CONAPAC ofrece semillas de un total de 30 especies nativas entre las que están el Coco, Acai, Aguaje, Cacao, y otras más. Pedro, me comenta que a largo plazo la idea es que tengan un vivero y un semillero donde se puedan repartir las 30 semillas para así ayudar a conservar el ecosistema y generar ingresos para las familias. CONAPAC provee las semillas, herramientas para cultivo, capacitación, seguimiento y contacto con compradores para que los comuneros puedan acceder a un precio justo y rentable.







Pedro, natural de Junín, conserva el mismo espíritu alegre y disposición a servir que los demás miembros de CONAPAC. Su tarea no es dar Coco, si no enseñar a cultivar. Una vez que se han juntado los beneficiaros, se procede a capacitarlos. Pedro limpia la tierra con un machete, y con una pala revuelve la tierra, suelo orgánico o arenoso es fundamental para que el Coco crezca saludable.
Cuando la tierra esta lista, delimita los bordes con troncos viejos de árboles caídos. Toma unos frutos cercanos y explica cómo funcionan las semillas. La parte exterior es el alimento y seguirán vivas hasta encontrar tierra fértil. El Coco, nos dice, se puede sembrar en cualquier posición, pero solo la mitad debe estar bajo tierra, si no se pudre. El prefiere sembrar el Coco de manera lateral. 

Nos explica también sobre el geotropismo, la capacidad de la raíz de buscar la tierra, y el fototropismo, la capacidad de la guía de buscar la luz. El Coco una vez sembrado, no debe cambiarse de posición, esto podría ser fatal, ya que la raíz y la guía están orientadas, si ha de revisarse, ha de posicionarse de la misma forma como se sembró. Con el hacha abre un Coco y nos muestra el embrión y los tres ojitos por donde salen la raíz y el embrión, su capacitación es dinámica. La semilla germina con humedad y oscuridad, es por esto que es mejor cubrir el Coco con hojas de platanales, pero solo parcialmente, e ir liberando el ingreso de más luz a medida que la guía va creciendo.




Para que la planta crezca nutritiva, hay varias formas, cascaras de fruta a manera de abono, agua de pescado remojando, sal, y una que Pedro reconoce aprendió de las comunidades, una corbata de churu. Les pregunta Pedro si lo aplican, los mayores asienten con su cabeza, y Pedro reafirma sus conocimientos ancestrales, explicando el porqué: El caparazón de los choros, posee minerales de gran valor para las plantas y al ponerlos alrededor sirven como alimento de las mismas. Los comuneros se alegran al escuchar la explicación científica, ellos aprenden de nosotros y nosotros aprendemos de ellos, con el intercambio de ideas crecemos juntos.

Algunas curiosidades, ¿Por qué hay tantos Cocos en las islas? la capacidad de dormancia del coco hace que puede viajar meses por el agua sin problemas y empezar a germinar cuando llega a tierra. Y un bonus, los antiguos pobladores cortaban las hojas de sus malocas en luna llena para que no se las coman los gusanos, ¿sirve o no? ¿mito o realidad?, Pedro nos explica, en luna llena el cambio de nivel en las mareas, produce que el agua de las hojas baje a la raíz, con hojas más secas los gusanos no se las comerán. Los conocimientos ancestrales Amazónicos son muy amplios y debemos preservarlos.




Para cerrar con unas reflexiones, Pedro nos dice que las comunidades son como un bosque, todos los miembros pueden ser diferentes como lo son los diferentes arboles frutales, pero aun siendo diferentes, todos formamos parte de un ecosistema y debemos trabajar juntos, los proyectos, nos comenta, son como las semillas y la tierra como las comunidades, esa tierra ha de ser fértil para poder obtener los frutos.

En 2 a 3 meses los Cocos serán replantados, y en 1 a 2 años producirán aproximadamente 50 Cocos por año, para un cálculo rápido, sin contar la tasa de mortalidad, 450 semillas, 22500 cocos. Conclusión, HAY COCO PA RATO.




lunes, 1 de julio de 2019

Taller de mapeo participativo – Comunidad Kichwa Maijuna


El día jueves 27 Junio la comunidad de Santa Lucia, en colaboración con CONAPAC, realizó el taller de mapeo participativo. Cuando preguntamos qué era lo que esperaban sentir durante el taller la palabra que más se repitió fue Alegría. En un inicio los miembros de la comunidad estaba un poco nerviosos pero luego de unas dinámicas empezaron las sonrisas.

Primero el equipo de CONAPAC explicó en que consiste el taller de mapeo participativo. Mediante este taller los comuneros identificaron los elementos más importantes de su comunidad y los localizaron en un mapa creado por ellos. El primer día del taller se creo el mapa actual y el segundo día se creo el mapa de como quisieran que su comunidad sea en quince años.

                                     

El segundo paso es generar un debate y una  lluvia de ideas para que los pobladores hablen sobre las cosas importantes que hay en su comunidad. Luego los comuneros crearon los símbolos representativos que se utilizaron en el mapa. Entre los símbolos creados estuvieron la escuela, la piscigranja, zona maderera, colpas (zona de caza), aguaje (árbol frutal), cocina-comedor, torre de filtración, bosque de niños, zona de monos, zona de avistamiento de aves, sangre de grado, chacras, entre otros.



Posteriormente la comunidad se dividió en dos grupos, uno de hombres y uno de mujeres. Cada uno con libertad total para plasmar sus ideas. Fue interesante ver como en el grupo de los hombres lo primero que se hizo fue delimitar el territorio en general, las quebradas y las áreas de caza, mientras que las mujeres empezaron desde el centro de la comunidad con la escuela y las viviendas. Capturar estas sutiles diferencias es de suma importancia para que todas las percepciones sean correctamente representadas.




Cuando los dos grupos terminaron eligieron a un representante para que explique el trabajo que habían realizado, después del intercambio se integraron los mapas para obtener la mejor versión conjunta. Fue curioso darse cuenta que no todos los comuneros sabían sobre todo lo que había en su comunidad, por ejemplo algunas mujeres desconocían las áreas de caza. Así mismo, los comuneros expresaron su preocupación ya que algunos pobladores de otras zonas habían entrado a su territorio para depredar sus recursos.


 
                                         


El siguiente día, dividimos nuevamente la comunidad entre hombres y  mujeres, se crearon los mapas de la visión a 15 años, y se integraron en la versión final. Entre las ideas que surgieron estaba construir un embarcadero, baños ecológicos para cada vivienda, una posta, electricidad a través de paneles solares, una escuela de inicial, y promover el turismo a través de la creación de un sendero de aves y el mejoramiento de la piscigranja con puentes, una maloca, y botes de pesca.

Una de las cosas más bonitas fue ver cómo mientras los padres y madres trabajaban, los niños espontáneamente los imitaban y en sus propias hojas, dibujaban sus casas rodeadas de las aves, los árboles, los peces, manteniendo así el aprendizaje sobre la conservación y  valoración de su entorno. Con los comuneros se habló de que la visión a 15 años era también una herencia para sus hijos y  que en un futuro al ir creciendo sus hijos también serian participes de la construcción de estos objetivos.



Se hizo énfasis en la importancia de una caza y pesca sostenible para poder disponer de los recursos a largo plazo, y se motivó a utilizar todos los espacios de la comunidad como espacios de pedagogía. Se acordó como prioridad establecer los límites legales de la comunidad, y se recomendó poner letreros físicos de señalización.

                                     


Delcio uno de los comuneros dijo que el taller era algo histórico, el cual ha permitido saber sobre los valores y recursos que tienen. Ermildo, el Apu de la comunidad, hizo un llamado para que todos trabajen unidos y menciono que la principal labor de los dirigentes es trabajar para su comunidad, algo que tristemente algunas de nuestras autoridades nacionales han olvidado.

Antes de partir, el Apu me prometió que cuando regrese en 15 años iba a ver todas las cosas que se habían cumplido de la visión plasmada en los talleres, yo le creí y le prometí que no tardaría 15 años en regresar, pues estoy seguro que en menos de un año ya tendrán algunos de esos logros construidos.


 




Del piso 22 a la Amazonia


Es difícil describir con palabras lo que se vive en la Amazonia, y no me refiero a los paisajes que te quitan el aliento, sino a la esperanza que existe en los ojos de las comunidades, esperanza que también es compartida por los trabajadores de CONAPAC que día a día con su experiencia y energía trabajan por el desarrollo y la conservación de la Amazonia.

El equipo de CONAPAC está conformado por Brian Landever, un Estadounidense con una maestría en economía y que ha decidido aplicar sus conocimientos en nuestro país. Alberto Vela, un profesor con años de experiencia en el sector público y con una innumerable lista de historias asombrosas sobre los secretos que posee nuestra selva. James Pasmiño, un profesor con una capacidad única para establecer relaciones y dialogar con las comunidades, y finalmente Michel Briceño, ingeniero ambiental cuyo ánimo y espíritu motivador inyecta alegría en las comunidades.




CONAPAC realiza una serie de proyectos para el desarrollo integral de las comunidades, entre estos se encuentra la construcción de torres de filtración de agua, capacitación de profesores y comuneros para la conservación del medio ambiente, la creación de cocinas comunitarias, la adopción de escuelas a través de entrega de materiales, desarrollo de agricultura sostenible, el barco bus para transporte escolar, apoyo en la elaboración de piscigranjas, taller de mapeo comunitario participativo, entre otros.




Una de las frases de CONAPAC es “conservando la selva un niño a la vez” y es así como se realiza el trabajo. Un trabajo de constante retroalimentación donde se va concientizando a las comunidades poco a poco y donde ellos mismos van desarrollando proyectos y obteniendo los frutos de su trabajo.




En lo personal, este es el primer paso en lo que espero sea una larga carrera en el rubro de desarrollo económico y trabajo social. Tomando una de las decisiones más importantes de mi vida, he cambiado el piso 22 de las torres en begonias por los arboles de aguaje, la convulsionada vía expresa por el río amazonas, el metropolitano por lanchas, las duchas por ríos, mi habitación por una carpa, y la rutina por esperanza.